Un legado que nace de la tierra

Ol'live es mucho más que un AOVE.

Es el sueño de un padre que encontró en los olivos el reflejo de su propia familia. Para él, cada árbol era un hijo más. Cada rama, una historia. Cada cosecha, un acto de amor.

¿QUIÉNES HACEMOS OL'LIVE?

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Hacemos el aceite que soñamos. Pero, por encima de todo, a través del cuidado de nuestro olivar mantenemos vivo el sueño de José María Rivero, mi padre. Para él, los olivos eran parte de la familia: les recordaban a sus nietos, a quienes decía que aquellos árboles eran sus hermanos, y a quienes supo contagiar su pasión por la naturaleza.

Nuestra familia ha vivido siempre con los pies en la tierra. Hoy, este aceite que producimos nos permite mirar al cielo y sentirnos orgullosos de preservar el intenso trabajo, la sabiduría y la autenticidad de quienes hicieron posible que llegáramos hasta aquí.

Comencé a elaborar este aceite como un proyecto compartido con mi padre. Desde niño, cuando iba con él a recoger aceitunas, siempre sentí que el fruto de aquellos olivos merecía ser apreciado y valorado por el mundo. No pudimos probar este aceite juntos, pero sé que, desde el cielo, seguimos recorriendo este camino.

Mi padre es el AUTOR de esta obra de arte. Yo le brindo este homenaje a él y a todas las personas que han dedicado su vida a hacer las cosas bien: con mimo, sabiduría, paciencia y personalidad. Yo, humildemente y con mis limitaciones, solo intento seguir escuchándolo y hacer honor al legado que me encomendó.

LA SIBERIA: EL ENTORNO DONDE NACE OL’LIVE.

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Nuestra finca es especial por el lugar en el que se encuentra: La Siberia extremeña, declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO. Un territorio de naturaleza salvaje, de biodiversidad viva, de equilibrio entre el ser humano y el paisaje; un ejemplo de sostenibilidad en estado puro.

Pero nuestra explotación de olivar es, además, única dentro de este entorno. No existe ningún otro olivar en un radio de más de cinco kilómetros. Está completamente rodeada de pinares, brezos, jaras y monte mediterráneo, lo que genera una biodinámica singular. Aquí, el olivar no son solo olivos: son también encinas, alcornoques, madroños y abejas; es el aroma de la lavanda, el romero, el tomillo y los níscalos; es un ecosistema que respira y acompaña a cada árbol.

Por eso, el aceite que nace de estas aceitunas resulta tan impactante. Porque estas aceitunas no proceden únicamente de los olivos: son el fruto de un ecosistema equilibrado, de la biodiversidad en acción, de la convivencia armónica entre tierra, clima, flora y vida silvestre.

Son, en definitiva, el resultado de la belleza.

POCA AGUA Y UN ACEITE EXTRAORDINARIO, AUNQUE ESCASO.

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Muchas personas nos preguntan por qué nuestro aceite tiene una densidad tan particular, un aroma tan exuberante y un sabor tan embriagador.

La respuesta está en muchos factores, pero uno de los más importantes es el modo en que cuidamos nuestros olivos. Los 1.500 olivos de la finca Morro Escudero reciben un máximo de 100 litros de riego al año por árbol: apenas lo necesario para hidratar la tierra durante el verano y preservar intactas las cualidades que hacen único a nuestro aceite de autor: su sabor, su aroma, su densidad y su textura.

Nuestro mundo es muy distinto al del olivar actual intensivo y superintensivo. Mientras estos modelos pueden alcanzar producciones superiores a 13.000 kg por hectárea, nuestro olivar no llega a los 3.500 kg por hectárea. Y mientras un olivo intensivo puede recibir hasta 10.000 litros de agua al año, nosotros elegimos trabajar con el mínimo riego posible, respetando el ritmo natural del árbol y de la tierra.

Esa diferencia no es casual: es una forma de entender el olivar. Creemos que el exceso de agua y la producción forzada pueden diluir la personalidad del aceite, aplanar sus matices y alterar aquello que lo hace verdaderamente singular. En Ol’live preferimos producir menos, pero producir mejor.

Asumimos que nuestra producción es muy baja y que los rendimientos son escasos. Pero creemos en la búsqueda de un producto insuperable, con una personalidad desbordante, capaz de expresar todo lo que la tierra, el árbol y el tiempo han depositado en cada aceituna.

Por eso trabajamos el olivar tradicional, el de toda la vida: de producciones limitadas, pegado a la tierra y guiado por el respeto a los ritmos naturales. Buscamos un aceite auténtico, diferenciado y único.

Así conseguimos que en cada botella de Ol’live no vaya solo aceite. Va la esencia de una tierra, va el trabajo de generaciones, va una forma de entender la vida, va historia, tradición y personalidad. Va, en definitiva, la huella de haber hecho siempre las cosas bien.

ACEITUNA LENTA, ACEITE RÁPIDO Y FRÍO.

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En Ol’live elaboramos nuestro aceite siguiendo un principio que resume nuestra manera de entender el olivar: “Aceituna lenta, aceite rápido y frío”.

Aceituna lenta significa respeto por el tiempo, por el árbol y por la tierra. Nuestra producción es totalmente tradicional, con una recogida manual y selectiva, escogiendo entre los 1.500 olivos de nuestra finca únicamente aquellas aceitunas que alcanzan la máxima calidad.

Tratamos nuestros olivos con mimo, paciencia y respeto: con el abonado mínimo necesario, con la poda indispensable y sin forzar nunca su ritmo natural. Todo ello, aunque suponga una producción escasa. Porque para nosotros lo importante no es producir más, sino conseguir un aceite auténtico, excepcional y único.

Cuando hablamos de aceite rápido, nos referimos al tiempo que transcurre desde la recogida hasta la molturación. Las aceitunas se recogen durante la mañana y se trasladan inmediatamente a la almazara, en dos o tres viajes, para que no pasen más de dos horas desde que se recogen hasta que se molturan. Así preservamos la frescura del fruto y evitamos cualquier pérdida de calidad.

Y hablamos de aceite frío porque realizamos únicamente la primera extracción, a una temperatura inferior a 24 ºC, con el objetivo de conservar intactas sus propiedades más valiosas: sus aromas, su sabor, sus matices organolépticos y sus polifenoles.

Por eso nuestro lema no es solo una frase. Es una forma de trabajar. Aceituna lenta, aceite rápido y frío significa producir con paciencia en el campo, actuar con rapidez en la almazara y respetar al máximo la esencia natural de cada aceituna.

TAPAS MAGAZINE DESCUBRE OL’LIVE.

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Forbes

TAPAS Magazine dedicó a Ol’live un artículo en su sección «Aceite de la semana», destacando el origen de nuestro aceite y el cuidado de nuestro olivar.

Para nosotros fue una auténtica sorpresa y, al mismo tiempo, un enorme orgullo que descubrieran nuestro aceite. Sabemos que les impresionó, y aquella mención permitió que muchos expertos gastronómicos empezaran a conocernos.

Desde entonces, como nos ocurre habitualmente con especialistas que prueban, catan y analizan nuestro aceite, muchas personas nos han animado a presentarnos a premios. Nos dicen que podríamos ganarlos, que nos ayudarían a ser más conocidos y que nos abrirían más puertas en el mercado.

Nuestra respuesta suele ser siempre la misma: vamos poco a poco.

Para nosotros, lo importante no es correr, sino vivir este camino despacio, fieles a lo que somos, a lo que creemos y a la forma en que hacemos las cosas. Porque Ol’live no nace de la prisa ni de la búsqueda del reconocimiento inmediato, sino de una manera de entender la tierra, el tiempo y el aceite.

Leer el artículo en TAPAS Magazine

Recolección de aceitunas en el olivar de Ol’live

UN ACEITE ÚNICO CUESTA ELABORARLO

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Nuestro coste de producción es alto, por eso para poder elaborarlo necesitamos tener un precio adecuado a lo que producimos.

La producción que obtenemos por hectárea y olivo es muy escasa (6 kg de media por olivo), ya que el riego que hacemos es el mínimo para hidratar el árbol, pero no para engordar la aceituna, tampoco empleamos tratamientos químicos que puedan dar altas producciones, pues afectaría tanto a nuestra biodiversidad (abejas, águilas, corzos o jabalíes que acuden a la finca) e impediría tener un aceite con las características especiales del nuestro.

Nuestra transformación de la aceituna en aceite está limitada al zumo que se extrae en la primera prensa, lo que hace que la producción de aceite por kilo de aceituna sea muy escasa, lo que reduce aún más la producción, no nos importa producir poco, siempre que sea único, excelente y nos haga sentirnos orgullosos de lo que hacemos.

CUÍDATE POR DENTRO, PERO TAMBIÉN POR FUERA

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Nuestra obsesión es preservar a toda costa todas las características organolépticas y los polifenoles que la aceituna y el aceite tienen.

Esta dinámica de manejo del olivar y preservación del ecosistema (aceituna lenta) además de la aplicación de un proceso de transformación lo más cuidado posible para garantizar las máximas cualidades del aceite (aceite rápido y frío) hacen que tengamos un producto extraordinario.

Estas cualidades son tan espectaculares, que además de disfrutarlo en nuestras comidas y nos ayuda a cuidar nuestra salud, desde hace unos años tanto yo, como algunos amigos nos aplicamos una vez a la semana un “chorrito” de aceite directamente en la cara... buahhh¡¡ que resultado tan espectacular¡¡… ahora bien, después de una aplicación y dejarlo actuar durante algo más de una hora,  antes de ir a dormir, es recomendable lavarse la cara¡¡

Conoce las dos expresiones de nuestro olivar.

Descubrir nuestros aceites