Las personas que hay detrás

Pedro Rivero en el olivar

Hacemos el aceite que soñamos. Pero, por encima de todo, a través del cuidado de nuestro olivar mantenemos vivo el sueño de José María Rivero, mi padre. Para él, los olivos eran parte de la familia: les recordaban a sus nietos, a quienes decía que aquellos árboles eran sus hermanos, y a quienes supo contagiar su pasión por la naturaleza.

Nuestra familia ha vivido siempre con los pies en la tierra. Hoy, este aceite que producimos nos permite mirar al cielo y sentirnos orgullosos de preservar el intenso trabajo, la sabiduría y la autenticidad de quienes hicieron posible que llegáramos hasta aquí.

Comencé a elaborar este aceite como un proyecto compartido con mi padre. Desde niño, cuando iba con él a recoger aceitunas, siempre sentí que el fruto de aquellos olivos merecía ser apreciado y valorado por el mundo. No pudimos probar este aceite juntos, pero sé que, desde el cielo, seguimos recorriendo este camino.

Mi padre es el AUTOR de esta obra de arte. Yo le brindo este homenaje a él y a todas las personas que han dedicado su vida a hacer las cosas bien: con mimo, sabiduría, paciencia y personalidad. Yo, humildemente y con mis limitaciones, solo intento seguir escuchándolo y hacer honor al legado que me encomendó.